Aktua Liderazgo | El saboteador en la psicología del deporte.
En Coaching los llamamos "autosaboteadores". Aquellos actos, pensamientos y sensaciones que nosotros mismos nos ponemos como obstáculos para no conseguir aquello que deseamos.
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Los saboteadores se hacen ricos

Escrito por Pol Fages

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Los saboteadores se hacen ricos

***(Este post se ha escrito al mismo tiempo que otro post llamado “¿Cómo sería asistir a tu propio funeral? “, haciendo cambio cada 10 minutos)

 

¿Por que empezamos una cosa y no la acabamos?

Es curioso como algo surgido del corazón, súper motivante y atractivo, se acaba cuando tenemos que dar un paso más. Un paso que conlleva dejar de jugar con el concepto que nos gusta y pasar a la acción. En Star Wars los malos no paran de construir estrellas de la muerte y los buenos de destruirlas, como mínimo pasa algo y nos entretiene aunque se repita una y otra vez. Vale! nunca defenderé la mera repetición de los actos ya que somos susceptibles a lo predecible y al aburrimiento, pero sin duda, es mejor que tener una idea y no transferirla al mundo real.

Cuando nos fijamos un objetivo, queremos conseguir algo, deseamos ser de tal manera, o llegar a tal sitio; es entonces cuando pueden surgir lo que en el campo del Coaching llamamos  “autosaboteadores“. Vamos a definirlo: Aquellos actos, pensamientos y sensaciones que nosotros mismos nos ponemos como obstáculos para no conseguir aquello que deseamos. VENGA HOMBRE! viva la paradoja de lo complicado. Es como si un empresario quisiera arruinar su propio negocio o una persona enamorada dejar aquello que ama o un niño abandonar su juego preferido  … y hacerlo porque nosotros mismos nos gusta autojodernos.

Prefiero pensar que no es por el placer masoquista, sino por la dificultad presente de romper ciertos patrones emocionales y conductuales que han sido reforzados durante años. Es decir, maneras de hacer y reaccionar ante el mundo que nos han servido en el pasado y ahora nos dificultan avanzar. Un huevo es tremendamente nutritivo, pero caducado poca gente le daría una oportunidad, ¿Verdad?. Pues resulta que muchos vamos medio desactualizados y eso dificulta cumplir aquello que “nos pone las pilas” y que visualizamos con deseo.

Los ‘autosaboteadores’ pueden presentarse de muchas formas y aquí van algunos ejemplos:

– Nuestro saboteador puede descubrirse en forma de frase: No vale la pena seguir luchando, porque ya he perdido, o  siempre fallo a última hora, etc.

– Puede presentarse en forma de sensación:  Siento flojera en las piernas cuando debo levantarme a dar indicaciones en un partido  o siento que no  podré aguantar las ganas de insultar al míster  cuando me rectifique.

– También en forma más conductual: Empezaré el entreno un poco más tarde porque me da pereza el calentamiento, aunque se que puedo lesionarme si no lo hago.

Bien. ¿Y qué podemos hacer para gestionar esos saboteadores?

Primero: Identificarlos. Es complejo pretender cambiar algo que apenas conocemos, que no sabemos su nombre, o cual es su disfraz.

Segundo: Sería importante darnos cuenta que están allí porque durante mucho tiempo nos han ayudado y como mínimo les debemos respeto y comprensión. ¡Ah! y también un buen finiquito. Se han enriquecido otorgándoles un cierto valor para operar según sus criterios, sin embargo, un cambio de estatutos podría potenciarnos exponencialmente.

Tercero: Ver en qué puntos concretos pueden interferir en nuestro camino, de qué manera y con ayuda de qué o quién.

Cuarto: Idear un plan estratégico para actuar en consecuencia. Se puede hacer extraño intentar una emboscada (de bosque) contra nosotros mismos, pero tranquilos, muchas veces solo vemos los árboles y no lo que hay detrás.

Quinto: ¡Actuar! cuando se acerquen ya estaremos prevenidos y habremos ideado como convencerlos para que nos ayuden a potenciarnos o sencillamente se silencien. Una buena manera es buscar acciones no compatibles con la del ‘autosaboteador’ para contrarrestar su efecto. Es decir, si la pereza abduce mis ganas, el miedo intimida mi acción o mi creencia apacigua la ilusión, buscar hacer aquellas cosas que nos den energía, que nos aporten seguridad o nos recuerden un emotivo “para que” estamos aquí.

Sexto (Bonus track): Sentir placer cuando se “aktua” de manera valiente. Muchas veces cuando tenemos algún temor y estamos indecisos a actuar, se suele acumular un cierto grado de energía, llamémosle estrés, ansiedad, miedo, ilusión etc. Dependiendo de la intensidad y de la valencia (a favor de la acción a desarrollar o en contra) llegará al umbral necesario para activarse la conducta. Sin vuelta atrás. Es en ese atrevimiento dónde existe un placer potencial de crecimiento y autosuperación. Muchas son las pequeñas acciones en el mundo del deporte; elegir decirle al entrenador de tirar un penalti en la tanda decisiva, decidir pedirle perdón a un compañero de equipo, o escoger renunciar a tu lugar de residencia para seguir con tu objetivo entre millones de combinaciones.

Nos invito a aktualizarnos y a redistribuir la riqueza de nuestros autosaboteadores.

 

“Un niño le pregunta a su padre ¿Un hombre puede servaliente cuando tiene miedo? y el padre responde – Es el único momento en que puede ser valiente”

Pol Fages.

www.coachingrow.com

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