Aktua Liderazgo | La Psicología del jugador en La Masía del Fútbol Club Barcelona.
La psicología del jugador del Fútbol Club Barcelona durante su etapa en La Masía, va a marcar la diferencia entre prometer y llegar. Talento y trabajo.
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La diferencia entre prometer y llegar

Escrito por Jaume Marcet

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La diferencia entre prometer y llegar

Hay una pregunta que desde que sigo el día a día de las categorías inferiores del Barça me cuestiono a menudo. ¿Qué factores son los más determinantes para llegar a triunfar en el fútbol?
Ver entre cinco y seis partidos del fútbol base del Barça cada fin de semana durante quince años sin descanso me ha generado con el paso del tiempo más interrogantes que certezas.
En los primeros años, un chico que destacaba o me llenaba por su talento ya era a mi entender una apuesta de futuro segura para el fútbol profesional. En esa época mis análisis se centraban exclusivamente en aspectos deportivos. La técnica e incluso el físico del jugador eran los elementos que me servían para situar el listón de expectativas en jugadores que por sus cualidades apuntaban alto.
El talento, en mayor o menor medida, es común en todos los jugadores que juegan en un gran club como el Barça aunque sean niños de 10 o 12 años.Talento para tocar el balón, para moverse, para pasar y chutar lo tienen todos los que juegan con la camiseta del Barça y si uno no pormenoriza al detalle en todos estos equipos no observa a primera vista grandes diferencias entre el nivel que muestran la mayoría de promesas en las categorías formativas.Pero el observar día a día los partidos y especialmente aquellos más significativos por el mayor nivel de los contrincantes me permitía establecer una selección personal de elegidos. Siempre encontraba tres o cuatro jugadores en cada equipo con unas condiciones técnicas extraordinarias que parecían a mi entender señalados para el éxito y que tenían si la desgracia no se cruzaba en su camino muchos números para triunfar.

Esta idea de que el talento era sinónimo de garantía de futuro se fue erosionando con el tiempo observando muchos casos de jugadores con unas condiciones excepcionales que no llegaban a cumplir las expectativas y en cambio otros jugadores que no llamaban mi atención sí lograban triunfar.
¿Cómo era posible que Gai Assulin o Iago Falqué no triunfasen en el Barça si en la cantera destacaban mucho más que Pedro? ¿Qué pudo pasar para que un jugador tan brillante o más que Iniesta como Troiteiro no pasese del juvenil B del Barça? ¿Cómo ha podido el Barça desaprovechar un fenómeno como Diong Mendy que de infantil parecía llamado a ser vel nuevo Ronaldo? Y así se sucedían las preguntas.

Siempre había alguna excusa para entender ese ‘fracaso’. No ha tenido suerte con los entrenadores, las lesiones se han cebado con él, no le han dado la oportunidad que precisaba, los intereses de los representantes le han perjudicado… Sin duda factores que influyen en la carrera de cualquier deportista. Pero había un factor que en estos primeros años de periodista especialista en la cantera no tenía en cuenta. La persona.

Siempre pensé que quedaba muy bonito asegurar que los estudios y la persona es lo fundamental antes que el futbolista pero en realidad entendía que era un lugar común que respondía más a lo políticamente correcto que a la realidad.
Con el paso de los años y observando la trayectoria de centenares de jugadores he llegado a la conclusión que tan importante como el talento es la persona. En estos momentos cuando dialogo con los formadores del Barça mis preguntas van mucho más dirigidas hacia como son los caracteres y comportamientos de los jugadores que a sus cualidades.
El nivel de un jugador es relativamente fácil de observar en un partido o incluso en un entrenamiento pero las cualidades personales son más difíciles de detectar sin la convivencia diaria. A partir de aquí en cuanto detecto un futbolista que me sorprende por su talento mi gran inquietud es conocerlo como persona. Si al talento futbolístico se le une un carácter sano y fuerte las posibilidades de éxito se multiplican.

No hace mucho entrevistábamos en Barça TV a Pep Segura, secretario técnico del fútbol formativo profesional del Barça que engloba a los juveniles y Barça B. En la entrevista nos dejó una frase que confirma mi idea: “En ningún caso lo que marcará si triunfarán o no estos chicos será la calidad sino otros factores”.
Pocas veces había escuchado una frase tan contundente en este sentido. Una frase que hace 15 años me habría parecido muy exagerada y que ahora creo que se acerca muy mucho a la realidad. En estos otros factores que argumentaba Segura hay que tener en cuenta: el azar, un componente siempre presente en un juego como el fútbol, y el factor psicológico, al que los entrenadores le dan cada vez más la importancia que requiere. Cuando pienso en el factor humano como elemento clave para progresar en la cantera del Barça pienso en Sergi Palencia. El actual capitán del Barça no ha sido nunca uno de los jugadores más dotados de su generación. Ni el físico ni la técnica de este lateral son extraordinarios pero su capacidad de superación y tenacidad le han permitido romper todas las previsiones e ir escalando categorías de manera tan sorprendente como merecida.
Dani Segura parecía más rápido que él, Godswill era mucho más corpulento y potente y Joan Campins mucho más talentoso. Pero pocos ganan a Palencia en amor y pasión por el juego al que se dedica en cuerpo y alma con una dedicación superprofesional que le hace estar en el lugar adecuado en el campo, ganar a rivales más altos en el juego aéreo y competir como pocos gracias a una fuerza psicológica impresionante.

Jordi Vinyals lo hizo debutar en Segunda A en un barco que iba a la deriva. Un equipo roto que caminaba hacia Segunda B con paso firme, un equipo lleno de talento pero que había perdido la confianza y no supo competir hasta perder la categoría de manera inesperada. En ese contexto pocos pudieron destacar pero las ganas y voluntad de Palencia le valieron un contrato como jugador del filial. Vinyals lo ponía de ejemplo en un vestuario que se dejó arrastrar por la marea. Palencia no es capitán del Barça B por casualidad, lo es porqué sus compañeros ven en él al líder de un equipo a quien seguir compitiendo y luchando cada balón como si fuera el último.

Un análisis frío de las características futbolísticas de Palencia nos conducirían a hablar de un buen jugador con limitaciones técnicas para la élite. Las mismas limitaciones que hace ahora 15 años muchos escépticos observabámos en Puyol. Si si, en el gran Carles Puyol. Un jugador del que muchos se reían en el fútbol base del Barça por su fútbol rústico. ‘Puyi’ supo darle la vuelta a esta situación y es de sobra conocida su trayectoria. Hoy en día confío mucho más en los que tienen la fuerza psicológica de Puyol que en los que viven sólo del talento sin esforzarse. Sin talento no hay posibilidad de triunfo pero cada día estoy más convencido de que sin una mente poderosa las posibilidades de éxito son muy escasas. El fútbol no deja de ser un juego que se ejecuta con los pies pero se piensa con la cabeza.  Palencia no será nunca Cafú pero su poder mental le ha llevado mucho más lejos que a otros que disponían de un don natural mucho mayor que el lateral de Badalona.

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