Aktua Liderazgo | La comunicación en el juego.
Todos los procesos colectivos que construimos como entrenadores, cobran sentido a través de los canales de información y comunicación que van aconteciendo en el juego. La complejidad del juego del fútbol exige que la comunicación entre los miembros sea de alta calidad, al verse expuestos los participantes a altas exigencias decisionales en breves espacios de tiempo, y dentro de un marco de elevada interactividad.
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La comunicación en el juego

Escrito por Dani Fernández
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La comunicación en el juego

 

“En el marco de la información es preciso tratar los problemas relacionados con la producción de incertidumbre en los adversarios y de certeza en los compañeros en una situación fundamentalmente reversible. El aumento de la incertidumbre en los adversarios está ligado a las alternativas propuestas por los compañeros del poseedor del balón y a la velocidad de transmisión de este.

La reducción de incertidumbre para el equipo que está en posesión del balón está relacionada con la calidad del código de comunicación, con las decisiones tácticas explicitas y permite, así, establecer decisiones adaptadas, fundadas por todos los compañeros en función de las configuraciones momentáneas del juego”.

(Grehaigne, 1992)

“Aprender a mirar significa acostumbrar al ojo a mirar con calma y con paciencia, a dejar que las cosas se acerquen al ojo”   Nietzsche “El Ocaso de los Dioses”

Todos los procesos colectivos que construimos como entrenadores, cobran sentido a través de los canales de información y comunicación que van aconteciendo en el juego.

La complejidad del juego del fútbol exige que la comunicación entre los miembros sea de alta calidad, al verse expuestos los participantes a altas exigencias decisionales en breves espacios de tiempo, y dentro de un marco de elevada interactividad.

Siguiendo lo expuesto en la cita anterior de Grehaigne, podríamos comenzar diciendo, que la comunicación busca y permite:

 

  • Reducción de la incertidumbre entre los miembros del propio equipo, y un aumento en la incertidumbre en los adversarios. Siguiendo a Parlebas (1998) diríamos que la incertidumbre a la que hacemos mención, estaría asociada al comportamiento de los demás, pues: “está ligada a las acciones y reacciones de los practicantes que intentan realizar una tarea motriz que requiere de interacciones de cooperación y de oposición. En una situación así, la respuesta de los demás constituye, para un jugador dado, un elemento más de la tarea motriz. La incertidumbre viene dada entonces por el margen de imprevisión que corresponde a las actitudes, opciones y decisiones de los sujetos que actúan”.
  • La comunicación busca a su vez, dotar de certezas a los miembros de nuestro equipo. Se nutre de esos códigos de información que han generado feebacks que permiten saber que quieren decir los otros con sus actos, y que esperan de mí cuando los realizan.
  • Permiten también, producir configuraciones de sentido colectivo que permiten adaptarse, interpretar y responder de forma coordinada a las diferentes situaciones de juego.

Y añadiríamos que el objetivo fundamental sería el de ayudar a crear un lenguaje táctico común, es decir señales a partir de un sistema de signos de referencia.

Sin obviar que el terreno de la comunicación en los juegos deportivos colectivos, y especialmente en el fútbol es un terreno poco estudiado, y en el que se pueden importar significativas mejoras aplicadas al terreno de la praxis.

 

La propia riqueza del juego provoca que constantemente los jugadores estén inmersos en redes complejas de información. Desde señales verbales a gestos, pasando por vocablos, todos ellos instrumentos que pretender facilitar estos intercambios constantes de información entre todos los participantes. Siendo de vital importancia, entender esta comunicación en la resolución de situaciones tácticas.

En las diferentes disciplinas deportivas, la modalidad que se ocupa del estudio de la comunicación motriz, es la praxiología. La comunicación motriz emerge en cualquier disciplina deportiva como factor que permite analizar situaciones y episodios de juego. Esta comunicación se produce como consecuencia de las interacciones entre los jugadores en un espacio- tiempo determinado.

A modo de ejemplo, quiero detenerme en una situación táctica muy común en cualquiera de las sesiones de entrenamientos que nos podemos encontrar habitualmente. En este caso una situación asimétrica de 3 atacantes contra dos defensores, que protegen una portería.

 

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Observemos los diferentes modos de comunicación que se presentan en esta situación de juego.

  1. El poseedor del balón al conducir inicia una acción que va a condicionar la de sus compañeros, dificultar la de los defensores, y a su vez para tener éxito, deberá coordinarse con las acciones que lleven a cabo sus dos compañeros.
  2. En este caso, el jugador del centro, decide cruzarse provocando así, que el poseedor al conducir, no tan solo este en condición de atraer la atención de los defensores, sino que le ese cruce le otorga la posibilidad de finaliza él, o de pasar al tercer jugador.
  3. El tercer jugador atenderá a las acciones de sus compañeros debiendo coordinarla con las de ellos. Si su respuesta, en este caso quedarse estirado fuera y romper dentro para acabar finalizando, no se diera en este marco de interactividad colectiva, la jugada no se resolvería con éxito.

 

Si una situación de juego de tan pocos elementos demanda un alto grado de coordinación entre los miembros, podemos imaginarnos la dificultad que entrañará cualquier situación de juego colectiva que implique a los once protagonistas, opuestos a once adversarios, con la propia emotividad del juego y el estrés cognitivo que genera la competición.  

 

TIPOS DE COMUNICACIÓN

Hernández Moreno, citado por Cano Moreno (2001), distingue la comunicación motriz indirecta en tres tipos, que, en palabras del entrenador granadino, conseguir “el establecimiento de cauces ágiles de transmisión de información que asegure la relación efectiva entre acciones motrices”. Siendo estos tres tipos de comunicación:

  • El lenguaje verbal
  • Los Gestemas
  • Los praxemas

 

LOS GESTEMAS

Los gestemas son definidos por Parlebas (1998) como “clase de actitudes, mímicas, gestos y comportamientos motores puestos en práctica para transmitir una pregunta, indicación u orden táctica o relacional, como simple substitución de palabras”.

Parlebas continúa diciendo que: “los gestemas son signos convencionales sacados a menudo de un repertorio común inventado espontáneamente sobre la marcha; por ejemplo, levantar y agitar un brazo para pedir la pelota, señalar con la mano un espacio a ocupar (…) son signos de la comunicación práxica indirecta”.

 

Representan la comunicación por gestos, encontramos diferentes campos de actuación dentro del juego:

  • Como señales en jugadas de estrategia.
  • Un jugador marca con su mano donde quiere recibir el balón.
  • El portero indica levantado un brazo que servirá en largo sobre un determinado espacio o jugador.

Parlebas diferencia entre Gestemas universales, aquellos que serían de dominio y conocimiento de todos los participantes, por ejemplo, cuando el linier alza el banderín para señalar fuera de juego. Y los gestemas específicos que pertenecerían a los códigos de información propios y privados de un equipo.

 

LOS PRAXEMAS

 

Parlebas(1981) define los Praxemas como la “conducta motriz de un jugador interpretada como un signo en el cual, el significante es el comportamiento observable y el significado el proyecto táctico tal y como ha sido percibido”.

El praxema es por tanto un movimiento en sí, un movimiento que ofrece información al resto de compañeros, y otorga “sentido y significación al juego” en palabras de Hernández Moreno (1999).

Para Cano Moreno (2001) “es el que en todo momento organiza la acción, es un valor supremo de comunicación que se desplegará más cuanto mayor sea la percepción de la lógica intrínseca del juego”.

En la situación táctica de 3 contra 2 que anteriormente describíamos, los praxemas eran las fuentes de información que conocidas y aceptadas por todos, dotaban de sentido organizacional al propósito táctico inherente a la situación.  

Imaginemos a modo de ejemplo una situación de juego donde el lateral poseedor del balón recibe de sus extremos abierto en banda estos dos tipos de información:

 

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  1. Si amago con romper, pero vengo, la quiero al pie.
  2. Si amago con venir, pero ataco su espalda, la quiero por delante, la quiero al espacio.

 

Esta operación, se inserta además en un proceso colectivo con el resto de compañeros y adversarios,

  1. Si el defensor me sigue al venir a buscar, el punta de ese lado romperá buscando ocupar ese espacio
  2. Si sucede que el defensor se queda protegiendo el espacio, el poseedor elegirá jugar con su extremo.

Pero, además, la acción del extremo va a depender de la información obtenida a partir de la jugada previa de su compañero, si el lateral ha recibido sin oposición directa, es probable que éste decida progresar con balón intentado atraer adversarios, lo cual hará que las respuestas del extremo ante esta situación vayan a ser de un tipo u otro. Como será diferente su respuesta, si el lateral si tiene opositor directo, en este caso quizás la ruptura al espacio del extremo no tendría ningún sentido.

Entendiendo además que esta situación se ve inmiscuida en una red de relaciones con el resto de componentes del equipo, tanto próximos como lejanos injeridos en distintos tipos de relaciones socio-afectivas y dentro de un espacio de fase que en función de las respuestas va ir modificándose.  

Es que tal y como señala Cano Moreno, “se trata de que el mensaje se captado por él (los), otro (otros) rápidamente y, a su vez, ocultarlo a los contrarios para retrasarles los procesos de percepción, decisión y ejecución”.

EL LENGUAJE VERBAL

Como equipo poseer una serie de vocablos que permitan coordinarse en las diferentes situaciones de juego nos va ser de enorme utilidad. Algunas de estas palabras permitirán que el resto del equipo pueda responder de forma idéntica a una determinada situación.

Por ejemplo, el famoso “salimos” sirve para saber que como defensa debemos adelantar nuestras posiciones y juntarnos con el resto de líneas cuando el balón ha retrocedido.

LENGUAJE TÁCTICO COMÚN.

Esta gramática del juego propia sumada a la interacción propia que se va dando en el juego busca como señalábamos que se vaya produciendo un lenguaje táctico común que buscará siguiendo lo que dice Antón (1998):

  • Reducción del número de errores.
  • La ayuda mutua
  • La sincronización espacio-temporal de las acciones
  • La estructuración, creación y explotación de situaciones de superioridad numérica ( u otros tipos de superioridades que se puedan producir en el juego.

INTER COMUNICACIÓN E INTRA COMUNICACIÓN

Entendidos los puntos anteriores, hablamos a continuación de dos conceptos fundamentales en la cultura de los deportes colectivos, la intra-comunicación y la inter-comunicación.

Como intra-comunicación entendemos los diferentes tipos de señales comunicativas, ya sean verbales o no, que unen entre sí a los jugadores de un equipo. Este conjunto se señales unen a los jugadores en el campo con el poseedor de balón, es decir nos unen a través de una ubicación en el terreno de juego. Seirul.lo (1981) nos dice que, ““Mientras vivimos, necesariamente ocupamos un espacio, y consumimos un tiempo. Todas nuestras actividades como ser viviente, están mediatizadas e indefectiblemente sujetas a estos dos parámetros. El movimiento como una manifestación más de esa vida, se desarrolla en un lugar del espacio, y en su ejecución además de recorrer unos lugares del espacio, consumimos necesariamente un tiempo en ese trayecto.”

 

Esta ocupación de determinados espacios con el objetivo de interactuar constantemente con unos compañeros, establece un vínculo colectivo en las diferentes situaciones de juego. Este vínculo lo debemos entender como un lazo de unión socio-afectivo, pues establece esas redes relacionales que comentábamos más arriba.

Resumiendo, diríamos que:

  • Los jugadores están unidos en proceso comunicativos de alta complejidad por tres curvas de nivel: intervención, ayuda mutua, cooperación.
  • Todos ellos están interactuando mediante las diferentes redes estructurales que llamaremos distancias de relación en un sentido colectivo.
  • Todos estos vínculos emocionales se producen en un espacio socio-afectivo, y a la misma vez en un espacio más estático llamado espacio de responsabilidad y ocupación: pasillos y sectores.
  • Es necesario que todos los jugadores comprendan y entiendan lo que los demás manifiestan en todo momento, pero no solo que lo comprendan y entiendan, sino que lo compartan, que lo entiendan desde un mismo prisma.
  • Estos canales comunicativos se expresan en un constante continuum de complejidad, que exige por parte de los deportistas que entiendan y dominen los conceptos de Antes, durante, después-antes.
  • Estos canales comunicativos altamente complejos se expresan mediante una serie de elementos como:

. Mirar, en este sentido Joan Vilà comentaba que, “Tenemos que aprender a mirar antes de recibir el balón. Nosotros dedicamos muchísimo tiempo con nuestros equipos pequeños a esto. Es habitual cuando los equipos hacen rondos en los entrenamientos que los limitemos y los entrenadores digan: ahora vamos a jugar con un sólo toque, o con dos. Lo ideal es que el jugador sepa si tiene que jugar con dos toques o con cinco en función de lo que ocurre a su alrededor. Primero miro, luego decido y al final ejecuto, pero esto es muy importante: decido antes de recibir el balón, no después”.

. Movimientos previos: fintas y demás información que ofrezco a mi compañero. Es decir, movilidad, que Joan Vilà resume de la siguiente manera: “movilidad constante de jugadores para recibir el balón en buenas condiciones y facilitar una mejor decisión al compañero”.

. Que hago después de pasar: quedarse, correr en dirección contraria, repetir pase…

. Como me posiciono, perfil corporal que adopto…

 

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